La Obesidad, Parte 3

El Peso Sociológico de la Obesidad Infantil

El origen de la obesidad en los niños esta vinculado a la mala nutrición, producto de dietas hipercaloricas, pobres en verduras, frutas y pescado, y a la vida sedentaria que llevan, tanto en su hogar como en el colegio.

Sin embargo, la psicóloga del Hospital Clínico Universidad de Chile, Carolina Bienzobas, enfatiza que el peso del niño obeso no es solo metabólico, sino que también existe un gran peso emocional, que se refleja entre otras manifestaciones en baja autoestima; imagen negativa de si mismo y elevada insatisfacción corporal; rechazo a situaciones sociales; discriminación y rechazo por parte de sus compañeros; depresión; ansiedad: irritabilidad; inseguridad y vergüenza de si mismo.

En este sentido, precisa que existen elementos que contribuyen a conformar un circulo vicioso, donde el niño se recluye en su sociabilidad, minimizando mas aun su participación en actividades recreativas y agravando su cuadro.

Actualmente, la obesidad es considerada una enfermedad crónica, es decir, que se mantiene a lo largo de toda la vida, por lo tanto, estas características psicológicas permanecerán también constantes si no son tratadas a tiempo. El manejo debe ser especializado, incorporando un enfoque transdiciplinario, que combine tanto el tratamiento medico, nutricional, como psicológico.

Asimismo, y en particular en el caso de los menores, el apoyo que pueda brindar la familia es un pilar fundamental, pues es ahí donde aprenden los hábitos alimentarios que el niño tendrá en su vida adulta y que luego replicara en su propio núcleo familiar.

Según un estudio del Departamento de Psiquiatría del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, entre un 2 por ciento y un 40 por ciento de los lactantes y preescolares tienen patrones de conducta alimentaria que preocupan a los adultos. Estos problemas incluyen cólicos, rechazo a las comidas, apetito selectivo y falta de progreso ponderal. En escolares y adolescentes, si se considera globalmente, la anorexia, la bulimia y la obesidad, se obtiene una prevalencia estimada en un 25 por ciento de trastornos de la conducta alimentaria. La acción de comer esta inmersa en un amplio rango de la interacción social, desde la relación madre- hijo, hasta la significación social que el adulto otorga al comer y la imagen corporal.

De ahí que la alimentación exitosa requiera de la atención de los padres, especialmente en el segundo y tercer año de vida, cuando el apetito disminuye y aparecen conductas oposicionistas y autoafirmativas, que pueden transformar la comida en un terreno de conflicto.

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Terapia de Comportamiento
Además de cuidar la alimentación y realizar actividad física, las terapias de comportamiento también son útiles para tratar la obesidad.

* Autodisciplina
La mejor técnica es que el niño se vigile a si mismo, manteniendo un diario de ejercicio hecho y los alimentos comidos. Es conveniente acompañar el auto control, con técnicas de reforzamiento positivo, que premien los logros.

* Comportamiento
Los cambios en el comportamiento incluyen hábitos saludables, como sentarse a comer a la mesa, en lugar de comer enfrente de la televisión. Estudios han mostrado que es más probable que los niños que miran mas televisión consuman mas calorías.

* Horario
Las comidas deben ser hechas en un horario regular, para que el niño sepa cual es la hora apropiada para las comidas y minimice los refrigerios entre ellas.

Fortalecer la autoestima y alentar al niño a tratar el control de peso con una actitud positiva, también contribuirán a alcanzar el éxito.

Tomado de un inserto de: Farmacias Cruz Verde en el suplemento LA Tercera mujer del día 21 de marzo de 2004

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